
La magia de vivir
febrero 9, 2026
Responsabilidad
febrero 9, 2026Hoy es el Día Internacional de la Felicidad. Así lo declaró la ONU hace unos años, con la intención de promocionar el bienestar, en la línea de su definición de salud, más allá de la ausencia de malestar o de enfermedad. Y me gusta esta idea. Lo que no me gusta tanto es el significado que se está difundiendo en las redes sociales. En esta época de la autoayuda, la positividad superficial, las “5 claves para” y las recetas cuñadiles, un día de la felicidad es como la Navidad al cristianismo. De la mano de la moda “healthy”, nos inundan las imágenes en tonos pastel con mensajes de felicidad edulcorados, conformando un nuevo mandato cultural: “debes ser positivo y feliz”. Y esto se presta a una gran confusión. ¿Significa que debo sentirme alegre, positivo y activo todo el tiempo? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué pasa si hay momentos o épocas en las que no me siento así? Lo tendré que esconder…
Ése es el peligro de los mandatos, que convierten en “peligroso” lo que no responde a ellos. Y lo peligroso hay que evitarlo, maquillarlo o esconderlo. ¿Qué pasa entonces con la tristeza, el miedo, el dolor, la rabia, la impotencia…? Nadie se siente feliz y contento todo el tiempo. Ni siquiera es deseable. Las emociones defensivas, aunque desagradables y a veces difíciles de sostener, son necesarias para responder a los conflictos. Porque los conflictos están y estarán. La vida es conflicto. Pero las redes sociales son perfectas para “hacer como si” no fuera así, como si no tuvieramos miedo, como si no tuvieramos esa sensación en el pecho, como si tuviéramos la cara sonriente, como si estuvieramos radiantes y fit todos los días. Me encantaría que las publicaciones de esta noche en Instagram dijeran “atraviesa el miedo” o “yo también tengo miedo”, en lugar de “no tengas miedo”.
Dicho esto, volvemos a hacernos la pregunta: ¿qué es la felicidad? Creo que el tratar de responderla es uno de los caminos que llevan a ella. Es reconocerla en los rincones más o menos pequeños o grandes, luminosos u oscuros, de nuestra vida tal como es ahora. Para mí, como profesional y como persona, es un sentimiento “de fondo” que tiene que ver con dar sentido a la vida y estar en paz con ella, con un sentimiento de confianza, gratitud y agencia.
Sed felices.


